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Wednesday, March 19, 2014

Atención: estos alimentos no van en el refrigerador



Si no tienes idea cómo conservar lo que acabás de comprar, no lo pongas directo en el refrigerador. Con ciertos alimentos, podrías estar cometiendo un crimen gastronómico.







Muchas veces cuando recién dejamos nuestros hogares no tenemos ni idea acerca de los cuidados que se deben de tener con la comida. Primero lo primero: la conservación es importante. Para saber cómo cocinarla, puedes consultar infinidad de páginas de recetas. Para saber si puede guardarse o no en el refrigerador, te recomendamos seguir leyendo.

Tomate
La planta de tomate viene de climas semitropicales y no puede soportar el frío sin sufrir. La heladera daña sus membranas interiores y convierte la pulpa en algo pastoso e insípido, además de sacarle su aroma característico. Lo mejor es conservalos a temperatura ambiente y, si ya se cometió el error de someterlos al frío, dejarlos un día afuera de la heladera antes de comerlos para que recuperen algo de sabor.

Frutos veraniegos
Nos referimos al melón, los duraznos, los damascos. Estas frutas pierden su sabor y textura cuando se los mantiene a menos de 10 grados. Para conservarlos intactos, conviene comprar en pequeñas cantidades y dejarlos sobre la mesada de la cocina.

Frutos tropicales
A los frutos como la palta, las bajas temperaturas les anulan las enzimas que les permiten madurar. Por esa razón, cuando metemos una palta inmadura en la heladera estamos permitiendo que permanezca así: cuando quieras comerla, va a estar todavía verde y dura como una piedra. Lo mismo sucede con el ananá y la banana. Otras enzimas comienzan a trabajar, causando daños celulares y, por consiguiente, dejando la fruta pastosa o ennegreciendo la piel (como es el caso de las bananas). Lo ideal es guardar estos frutos en lugares oscuros y frescos.

Papa, ajos y cebollas
En la heladera, los almidones de la papa se convierten en azúcar por el frío, por lo que su sabor cambia. El truco es tenerlas siempre a oscuras. Para ellas y también para guardar las cebollas y los ajos, es ideal usar canastos o bolsas opacas de tela, ambas opciones baratas y efectivas.

Pan
Al contrario de lo que parece, el pan envejece mucho más rápido si se pone a enfriar, que si se lo deja en una panera sobre la mesa. El mejor tip para conservarlo es cortarlo en rebanadas y guardarlas en el freezer. Cuando se quieran consumir, basta con tostarlas.

Quesos secos
Si se consumen con cierta rapidez y se dispone de un lugar fresco en casa donde se puedan guardar envueltos en papel, no es necesario meterlos en la heladera. De hecho, comerse un queso seco recién salido del frío es un asesinato gastronómico similar al del tomate.

Chocolate
A menos que contenga un relleno lácteo o haga mucho calor, el chocolate no va a la heladera. La justificación salta a la vista: cuando se ponen bombones o una tableta abierta a enfriar, les sale una especie de capa blanquecina, que implica que su textura y sabor fueron alterados.

Café
Almacenar el café en la heladera no es una idea tan buena como parece. El café es poroso; esto significa que tiene una gran capacidad de absorción. Cuando se lo junta con diversos alimentos en la heladera termina absorbiendo los olores y sabores que lo rodean, perdiendo los suyos propios. Al mismo tiempo, el frío rompe las partículas de los aceites y esencias que le otorgan su sabor.

Como lavar correctamente la ropa



Es importante saber que no todas las prendas deben ir a la lavadora, hay algunas que es necesario lavar a mano y no tallar con fuerza!!! Si no podrías dañar tu ropa :( .






Lee cuidadosamente las instrucciones de lavado de la etiqueta que se encuentra en el interior de cada prenda y síguelas al pie de la letra, además éstas son específicas para cada tipo de tela.

Separa tu ropa antes de lavarla de acuerdo a los colores y las temperaturas que se indican.Revisa que no haya objetos en los bolsillos y cierra las cremalleras. Un simple pañuelo desechable olvidado en la ropa puede hacer estragos una vez que la has lavado.

No llenes demasiado la lavadora y utiliza un detergente sin agentes blanqueadores para la ropa de color.

Lava al revés las prendas de color para proteger los tonos y evitar que se desgasten más rápido.

Si la etiqueta de instrucciones así lo indica, elige el lavado a máquina mejor que a mano.

Para las prendas de punto que se pueden lavar en lavadora, los ciclos deben ser: suave o delicado.

Si lavas a mano, utiliza detergente líquido en poca cantidad. No dejes tu ropa remojando y no la retuerzas. Un truco: puedes escurrir tus suéteres enrollándolos en una toalla absorbente.

Lava las prendas delicadas (como pañoletas o ropa interior) en una “bolsa de lavado” o en una funda de almohada.

Si te compraste un conjunto de dos o más piezas, lávalas juntas para limitar la diferencia de color.



Cómo lavar la ropa de acuerdo al tipo de tela
Lana 
Lávala con agua fría y no tiendas la prenda de forma vertical, sino sobre una toalla para que absorba la humedad.

Algodón 
Se encoge si lo lavas con agua caliente. Las prendas de algodón de color o estampadas, las debes lavar solas la primera vez, porque siempre se despintan un poco, así que ten cuidado de no mezclar los colores.

Lino 
Hay que lavarlo siempre a mano, y nunca exprimirlo. La temperatura del agua debe ser tibia, no muy caliente. Verifica que la pieza se pueda lavar en casa, algunas hay que llevarlas a la tintorería.

Seda 
Es muy delicada, no se debe lavar a altas temperaturas, ni exprimirla. Para planchar las prendas de seda hazlo a baja temperatura y sin vapor.

Tejidos artificiales (como el rayón) 
Exprímelos suavemente y durante corto tiempo para evitar que se deformen. Las blusas ponlas a secar sobre ganchos.

Tejidos sintéticos
(lycra, poliester, nylon, entre otros)
Lávalos con agua tibia y plánchalos a baja temperatura y sin vapor.